La conjunción Venus-Lilith vuelve especialmente fuertes y cargados los temas de amor, belleza, placer, dinero y autoestima. Venus quiere armonía, atractivo, gusto, cercanía y capacidad de disfrutar la vida. Lilith levanta deseos ocultos, envidia, hambre de poseer, miedo a no ser suficientemente deseada y tentación de obtener placer a cualquier costo. Con la conjunción, la persona puede ser muy magnética, pero su relación con el deseo rara vez es simple.
Este aspecto suele dar magnetismo sexual, gusto artístico y un sentido especial de forma, estilo y marca personal. La persona puede entender con sutileza qué es bello, qué vende, qué atrae la mirada, qué despierta deseo. Le sirven el arte, diseño, moda, joyería, cosmetología, escenario, música, imagen, marketing, dinero y áreas ligadas al placer. Pero junto al talento llega una comparación fuerte: quién es más bella, rica, deseada, exitosa, quién tiene mejor pareja, casa, ropa o cuerpo.

