La conjunción Sol-Luna reúne en un solo punto la voluntad, el sentimiento, el impulso vital y la necesidad básica de seguridad. Puede haber poca distancia entre quién quiere ser una persona y cómo responde emocionalmente. Su "yo" consciente se tiñe rápido por el ánimo, y su mundo interno afecta acciones, elecciones y autoestima. Esto da integridad, pero no siempre calma: cuando las luminarias están juntas, toda la carga psíquica se concentra con fuerza, sin una división suave entre deseo, hábito, memoria y voluntad.
Esta persona suele vivir de manera subjetiva. Puede costarle tomar distancia de sí misma y mirar una situación con frialdad, porque la reacción personal se activa antes que el análisis. Si está inspirada, toda la vida parece confirmar el camino elegido. Si está herida, cansada u ofendida, puede sentir que no está amenazado un hecho aislado, sino toda su identidad. Por eso la conjunción Sol-Luna aumenta la sensibilidad, aunque por fuera la persona parezca serena, segura o dura.


