Quirón en conjunción con Lilith vuelve la vulnerabilidad de la persona especialmente sensible, oculta y de muchas capas. Quirón muestra la herida por la cual la persona se siente insegura, incómoda o no lo bastante competente. Lilith levanta aquello que uno normalmente no quiere admitir: miedos, tentaciones, deseos prohibidos, vergüenza, dualidad interna, escenarios ancestrales y el hábito de defenderse de manera indirecta. Juntos crean un punto donde dolor y tentación quedan muy cerca.
La persona puede no entender de inmediato por qué los temas de la casa y el signo de la conjunción provocan una reacción tan fuerte. A veces reacciona con dolor a la crítica; a veces entra demasiado rápido en un papel para ocultar debilidad. Puede aparecer talento para la máscara: actuar como segura, experimentada, inocente, indiferente o encantadora, aunque el estado interno sea completamente distinto. No siempre es una mentira consciente. A menudo es una forma de salvarse de la vergüenza, el castigo, el rechazo o la sensación de estar a punto de quedar expuesta.
