La conjunción Luna-Neptuno vuelve el mundo interno muy sutil, receptivo y lleno de imágenes. La Luna describe sentimientos, cuerpo, seguridad, ánimo y hábitos. Neptuno disuelve límites y fortalece imaginación, compasión, sueño, búsqueda espiritual, musicalidad y percepción mística. Con la conjunción, la persona puede sentir los estados de otros casi como propios, captar dolor no dicho, anticipar eventos y notar sueños o señales que luego adquieren sentido.
Este aspecto suele dar misericordia, sensibilidad psicológica, romanticismo e interés por creatividad, religión, prácticas espirituales, psicología y sanación. La persona puede ser buena oyente: otros comparten lo secreto, doloroso o vergonzoso porque no se apresura a juzgar. Música, cine, fotografía, poesía, ayuda a personas, psicoterapia, turismo, prácticas restaurativas, agua, descanso, sanación y espacios apartados pueden irle bien.


